Acorralado por los escándalos de sus fiestas en pleno confinamiento, el primer ministro británico Boris Johnson se mantiene fiel a su estilo de político ajeno a la solemnidad del cargo.
Ni con la soga al cuello da tregua. Acorralado por el escándalo de las fiestas en el 10 de Downing Street en plena pandemia, Boris Johnson sigue protagonizando esas escenas de torpeza autoconsciente marca de la casa con las que lleva más de una década captando
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Políticos
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