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Así es nuestra industria militar, por dentro

Factorías de Defensa, en imágenes

Así es nuestra industria militar, por dentro

La Europa de la paz se prepara para la guerra. Cuando desde Bruselas se promueven planes de inversión millonarios en la industria de defensa, XLSemanal recorre la península, desde Sevilla hasta Oviedo, para visitar los principales centros de investigación y plantas de producción de armamento.

Viernes, 04 de Abril 2025, 10:16h

Tiempo de lectura: 6 min

Si Europa quiere evitar la guerra, debe prepararse para la guerra», decía en marzo Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en Copenhague. Los últimos meses han puesto patas arriba el tablero geopolítico internacional. Ante un escenario de creciente inestabilidad, el plan de rearme de Europa presentado en marzo –con el nombre de ReArmar Europa, matizado pronto con el más sutil Preparación 2030, debido en gran medida al rechazo de los gobiernos español e italiano al nombre inicial– plantea un incremento del gasto en defensa de los 27 miembros de la UE de 800.000 millones de euros. Una cifra imponente, pero no la única: 1400 tanques, 2000 vehículos de combate, 700 piezas de artillería o una capacidad de producción de 2000 drones de largo alcance anuales… Es lo que debería tener Europa para, sin la ayuda de Estados Unidos, hacer frente a un hipotético avance de Rusia en los países bálticos, según un informe de los think tanks Kiel Institute y Bruegel que Europa ha tenido muy presente en sus últimas reuniones.

En el sector suscriben lo dicho por Von der Leyen: «Planificamos escenarios que esperamos que nunca ocurran, pero no podemos estar mal preparados»

«Los principales retos a los que se enfrenta la Unión Europea en el ámbito de la industria de la defensa son la dependencia y la fragmentación. Mientras Estados Unidos compra el cien por cien de su material de defensa en el país, este porcentaje desciende hasta el 20 por ciento en Europa», explican desde Airbus a XLSemanal. El consorcio europeo lidera la industria en España: gestiona más de un 50 por ciento de un negocio que en 2023 facturó más de 13.000 millones de euros en España.

Lo siguen compañías como la pública Navantia, Indra o Santa Bárbara Sistemas. Son los grandes del sector que controlan, con alguna empresa más, un 80 por ciento del negocio total en el país, según datos de la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (Tedae). El resto se divide entre un conglomerado de compañías de distinto tamaño: unas 400 de manera directa y hasta 2000 de manera indirecta, según el Ministerio de Defensa. 

Europa debería invertir 800.000 millones de euros para, sin la ayuda de Estados Unidos, hacer frente a un hipotético avance de Rusia en los países bálticos

El sector se prepara para un nuevo paradigma que prevé un notable incremento de la producción. Un conjunto de compañías de perfil variopinto –desde grandes multinacionales hasta pequeñas empresas familiares– que invierte en i+D en torno a un 10 por ciento de lo facturado. A su cargo corre desde el diseño de radares hasta plataformas de lanzamiento de misiles, pasando por carros de combate, aviones para la contienda o el transporte de tropas o sistemas de defensa antidrón.

Un ecosistema que exporta alrededor de la mitad de lo que factura. Y que, le guste o no, se encuentra en el ojo del huracán. Desde la industria se contemplará el actual escenario con unas palabras similares a las que escribió Von der Leyen: «Planificaremos escenarios que esperamos que nunca ocurran, pero no podemos correr el riesgo de estar mal preparados».

Así es como un piloto a los mandos de un Eurofighter ve la ciudad de Hong Kong. Estos simuladores son tan realistas que permiten cubrir casi la mitad del adiestramiento

Estos simuladores son tan realistas que una hora de vuelo en ellos equivale a una hora en el aire, y el sistema permite cubrir hasta un 40 por ciento de las horas necesarias para el adiestramiento sin necesidad de despegar. Y dos personas pueden trabajar de manera conjunta aunque estén a cientos de kilómetros de distancia: un simulador en la base de Agoncillo (La Rioja) puede 'volar' junto a otro que esté en la Academia de Aviación del Ejército de Tierra de Madrid, por ejemplo. De esta manera se pueden preparar misiones complejas sin necesidad de despegar. Los tiempos de producción oscilan entre los doce meses de un simulador civil y los tres o cuatro años que puede llevar terminar un full mission simulator de uso militar.

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